Ya sea para preparar tacos, quesadillas, pizzas o unos buenos nachos, una buena base es fundamental. Sin embargo, encontrar una receta de tortilla que no lleve maíz ni trigo puede ser un reto. En esta preparación, la humilde patata es la auténtica protagonista junto a las harinas de yuca y garbanzo. El resultado son unas tortillas sabrosas y flexibles que querrás preparar una y otra vez.
Tu gran aliada contra la inflamación
Las patatas no solo son versátiles, sino que son una fuente excepcional de potasio, vitamina B6 y aminoácidos esenciales, especialmente la lisina en su forma bioactiva. La lisina es un arma poderosa para fortalecer el hígado, reducir la inflamación y combatir virus que suelen estar detrás de problemas articulares o digestivos. Si buscas calmar tus nervios, fortalecer los riñones o revertir molestias intestinales, la patata será tu mejor apoyo en el camino hacia el bienestar.
Ingredientes
- 2-3 patatas medianas, peladas y troceadas (necesitaremos 1 taza de puré)
- 1 ½ tazas de harina de yuca (mandioca), y un poco más si fuera necesario
- ½ taza de harina de garbanzo
- 1 cucharadita de sal de mar
- De 1 a 4 cucharadas de agua tibia (solo si hace falta)
- Opcional: 1 cucharadita de hierbas secas (orégano, tomillo, albahaca o romero)
Preparación
Cocina las patatas al vapor durante 15-20 minutos hasta que estén tiernas. Retira y deja que se enfríen por completo.
Pasa las patatas por un procesador de alimentos hasta obtener una textura suave (notarás que queda bastante pegajosa). Mide exactamente una taza de este puré para la receta y reserva el resto para otro uso.
En un bol grande, combina el puré de patata con la harina de yuca, la harina de garbanzo, la sal y las hierbas. Usa un mazo de mortero o un aplastapatatas hasta que la mezcla parezca migas de pan. Después, empieza a amasar con las manos, añadiendo agua cucharada a cucharada solo si es estrictamente necesario. Dependiendo de la humedad de la patata, es posible que no necesites nada de agua.
Amasa durante unos 3-5 minutos hasta que la masa sea homogénea y no se pegue nada a los dedos. Si sigue pegajosa, añade un poco más de harina de yuca. Divide la masa en 4 o 5 partes iguales.
Extiende cada pieza entre dos hojas de papel vegetal hasta que tenga unos 3 milímetros de grosor. Para que queden perfectas, puedes usar la tapa de una cacerola como molde y cortar el exceso con un cuchillo. Cocina en una sartén antiadherente a fuego medio-alto durante 3-4 minutos por cada lado, hasta que estén doraditas. Guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente para mantener su flexibilidad.
Cantidad: Salen unas 4-5 tortillas medianas.
Notas de la receta
El secreto de esta receta es dejar enfriar bien la patata antes de procesarla; esto ayuda a que el almidón se asiente y la masa sea mucho más fácil de manejar. Si te sobran tortillas, puedes recalentarlas ligeramente en la sartén para que recuperen su textura elástica.