Estos bocaditos de patata son un aperitivo divertido e ideal para servir en reuniones o celebraciones. La sal negra opcional imita el sabor característico del huevo sin necesidad de utilizarlo en la receta.
El huevo suele ser un alimento problemático para quienes sufren de síntomas o dolencias crónicas, por lo que esta preparación ofrece una alternativa fantástica y verdaderamente curativa gracias a las propiedades de la patata. Incluso sin la sal negra, estos bocaditos tienen un sabor magnífico.
El gran apoyo de la patata para el hígado
La patata es un alimento muy rico en aminoácidos que ayudan específicamente a frenar el desarrollo de los virus. También aporta una gran cantidad de glucosa, que es el combustible principal en el que confía el hígado para mantenerse fuerte. Esto ayuda a generar reservas de glucógeno, el recurso exacto que nos protege frente a los desajustes del azúcar en sangre, el aumento de peso, el hígado graso y el síndrome de la sangre sucia.
Las patatas mantienen el hígado estable y equilibrado, aportándonos una buena constitución. Aunque a veces se evitan por pertenecer a las solanáceas, la realidad es que tienen la capacidad de revertir muchas variedades de afecciones crónicas.
Ingredientes
Para la base y el relleno:
- 10-15 patatas pequeñas
- 1 cucharada de zumo de limón
- 2 cucharadas de tahini (pasta de sésamo)
- ½ cucharadita de pimentón
- 1 cucharadita de cúrcuma
- 1 cucharadita de sirope de arce
- 1 diente de ajo picado muy fino
- 1-3 cucharadas de leche de almendras sin azúcar (o leche de coco ligera), según se necesite
- Sal de mar al gusto
- Pimienta negra al gusto
Para decorar por encima:
- 1 cucharadita de pimentón
- Un puñado pequeño de cebollino
- 1 cucharadita de sal negra del Himalaya (opcional)
Preparación
Precalienta el horno a 180 °C y cubre una bandeja de horno con papel vegetal.
Corta las patatas por la mitad y colócalas en la bandeja con la parte cortada hacia arriba. Sazona con un poco de sal de mar y pimienta negra. Hornea durante 45 o 50 minutos, hasta que veas que están bien tiernas por dentro.
Saca las patatas del horno y déjalas templar entre 10 y 15 minutos, hasta que puedas cogerlas con las manos sin quemarte. Con la ayuda de una cucharadita o un vaciador de fruta, saca la pulpa del centro de las patatas, dejando un poco de margen en los bordes para que mantengan la forma de barquita.
Pon la pulpa de patata que has extraído en un cuenco y añade el zumo de limón, el ajo, el tahini, la cúrcuma, el pimentón, el sirope de arce, la sal y la pimienta. Chafa y mezcla todo bien hasta conseguir una pasta suave, añadiendo un chorrito de leche de almendras si ves que queda demasiado espesa.
Introduce la mezcla en una manga pastelera con boquilla de estrella y rellena las barquitas de patata. Decora por encima con un poco de pimentón, el cebollino picado y la sal negra si decides usarla. Sirve de inmediato.
Raciones: Salen entre 20 y 30 bocaditos.
Notas de la receta
La sal negra del Himalaya es el ingrediente clave si quieres conseguir ese toque aromático que recuerda al huevo duro tradicional. Si la textura del relleno te queda muy densa al triturar la patata, añade la leche de almendras cucharada a cucharada para controlar la fluidez sin licuar la masa.